Anorexia y ajedrez terapéutico

Quiero reflexionar acerca de cómo el ajedrez terapéutico podría utilizarse con respecto
a la anorexia. 

Nos referiremos antes muy brevemente a la anorexia. Hay causas de tipo psicológico que pueden influir en mayor o menor medida según el sujeto, en la génesis de la anorexia. Destacaremos tres:
  • Estar preocupados en exceso por la figura y el peso.
  • Ideas culturales o sociales erróneas respecto de la salud y la belleza que predisponen a la aparición  de este trastorno.
  • Ser perfeccionistas en extremo y rígidos en las conductas.

Estos factores forman parte de las ideas y creencias del sujeto, aprendidas y formadas a lo largo de su vida, por tanto de difícil modificación. En un número no escaso de casos, son ideas que se han creado y que se mantienen en el propio núcleo familiar. 

Como herramienta complementaria al tratamiento de la anorexia -sería una especie de psicoeducación- el ajedrez terapéutico no incidiría específicamente sobre la ingesta de comida -que podría generar un rechazo manifiesto o encubierto, por otra parte- sino que incidiría sobre ideas o creencias establecidas en la persona. Una enseñanza del ajedrez “centrada en el paciente”, podría actuar a medio y largo plazo sobre estas ideas, ya que la base de este juego es totalmente incompatible con esas ideas erróneas:

  • El ajedrez centra la fortaleza personal en la mente, no en la imagen corporal: no entiende de sexo, edad, ni de ninguna otra condición. La práctica del ajedrez y una guía específica sobre este aspecto, ayuda a asimilar mentalmente este concepto. No es un juego para personas mayores ni para gente sedentaria: un modelo que podemos utilizar para demostrarlo es Magnus Carlsen, actual campeón del mundo. 
  • Jugar al ajedrez, una vez que se supera el periodo inicial, facilita ciertas capacidades cognitivas entre ellas y muy especialmente las de atención y concentración. Una concentración intensa  es incompatible con el componente obsesivo de la anorexia, y con conductas que ayudan a mantener el comportamiento anoréxico, tales como la necesidad de movimiento y ejercicio físico para perder calorías. Mantenerse  sentado durante varias horas jugando, sin que genere ansiedad y además siendo una actividad placentera, contribuye a eliminar estos comportamientos inadaptativos y muestra lo absurdo e irracional de ciertas conductas.
  • Por su componente estratégico, el ajedrez enseña a pensar con objetividad, a analizar y a no aceptar ideas y estilos de conducta que tienen una base de irracionalidad. El jugador de ajedrez aprende a analizar continuamente: analiza sus propias partidas, partidas de otros, partidas de grandes jugadores… El análisis ayuda a ser objetivo, a adiestrar tu pensamiento, a desechar líneas de actuación erróneas. Pensar de modo estratégico ayuda a comprender los propios errores, a reconocer las causas, a aceptar las consecuencias de los propios actos y a buscar las mejores soluciones a los problemas planteados.
       
Por tanto, enseñar ajedrez, eliminando el matiz competitivo, y centrado de una forma profesional por el monitor en objetivos de: a) Valoración íntegra de la persona y no de su imagen corporal en exclusiva, b) Pensar de modo independiente y distinguir lo que significa la presión de ciertas ideas social y culturales, y c) Actuar de modo estratégico introduciendo el análisis objetivo, la reflexión y la planificación como hábitos beneficiosos para la vida, puede contribuir a la desaparición de ideas y creencias erróneas arraigadas en la persona, que en cierta medida contribuyen a la génesis y en su caso mantenimiento, de la anorexia y otros trastornos de la alimentación.


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