En el Congreso Expochess de Igualdad de la Mujer en el ajedrez

Volveré a hablar en más ocasiones de lo que ha sido este Congreso, magnífico, pero en esta primera entrada quiero referirme a tres mujeres ajedrecistas que estuvieran magníficas en sus intervenciones . Me refiero a Judit Polgar, Sabrina Vega y Ana Madnatze.


Ha sido la primera ocasión en que he podido coincidir con Judit Polgar. Realmente, lo que había oído, que era mucho y bueno, es superado en la realidad. Polgar es una persona inteligente, carismática, de fuerte personalidad y a la vez sensible. Es un lujo escuchar la "leyenda" de las hermanas Polgar de primera mano, de uno de sus principales protagonistas. 

Aparte de lo que ya sabemos todos, el sistema de enseñanza peculiar, la base del ajedrez en la enseñanza, a mí me llamó la atención la humildad y la modestia de aquellos tiempos de la familia Polgar: en un piso muy pequeño, sin poderse costear muchas cosas, en un atmósfera bastante opresiva, es capaz una familia de llevar hacia adelante sus ideas a base de esfuerzo y tesón. ¿Igualdad hombre-mujer? Judit Polgar afirmó tajante que evidentemente había diferencias entre los hombres y mujeres, pero a pregunta de quien este escribe también estuvo muy concluyente al decir que no encontraba diferencias en los estilos de juego ni pensaba tampoco que las mujeres no pudieran llegar a la cima.

Sabrina Vega mostró madurez, ideas claras y mucho sentido común. La subcampeona de Europa habló de su formación ajedrecística, y expresó su agradecimiento al entrenador que estuvo con ella durante muchos años (pido disculpas por no recordar el nombre) que le inculcó el sentido de lucha, de esfuerzo y de amor y disfrute por el ajedrez. Me gustó mucho la exposición de Sabrina, con la que coincidí bastante en sus ideas (yo desde un punto de vista más neuropsicológico). Defendió la separación de categorías hombre-mujer por el momento, pero expresó su convencimiento de que en el futuro debería tenderse a unificar las categorías.

Ana Madnatze brilló en bastantes momentos de sus dos intervenciones. Habló muchísimo de su país, del papel de las mujeres en la sociedad georgiana a lo largo de la historia, del peso que han tenido personajes como la que ella denominó "El rey Tamara", una mujer que reinó en su país entre los siglos XII y XIII, Con una personalidad encantadora, peculiar e inteligente, Madnatze abogó por no ampararse en ninguna diferencia de sexos y pelear por lo que uno quiere. No consideró que nunca hubiera estado discriminada, y creo que fue un auténtico ejemplo para todos. Terminaré con un párrafo de Ana que me encantó:

"Desde pequeña me enseñaron que si quería triunfar, tenía que luchar por conseguirlo; competir de tú a tú contra cualquiera, jugar contra las piezas y, sobre todo, disfrutar haciéndolo. Que pedir ayuda y consejo (a hombres y mujeres) no era ninguna vergüenza ni discriminación alguna, sino una forma de comunicación sana. Que si me encontraba con algún indeseable, seguramente hubiera sido igual de indeseable en forma de mujer, y viceversa. Me enseñaron a jugar y  "valorar" por personas concretas, no por su condición". 

Creo que es difícil decirlo mejor. 







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