Ajedrez y cárcel: Cómo reconducir hábitos de conducta y de pensamiento

‘Nuestro ajedrez reinserta’ fue uno de nuestros programas pioneros y uno de los primeros en los que aplicamos las herramientas del ajedrez social y terapéutico. Tras siete años de recorrido en centros penitenciarios extremeños, cuenta con un amplio respaldo y un sólido reconocimiento a nivel nacional e internacional. Prueba de ello es mi presencia en el Congreso Activo de Ajedrez para el Desarrollo Humano Unam2016, que tendrá lugar en México del 27 al 30 de octubre, y en el que impartiré la conferencia ‘Ajedrez penitenciario, ajedrez para la reinserción’.

                Por eso, y en plena fase de expansión de nuestro proyecto fuera de nuestras fronteras – pronto os contaré novedades muy importantes– hoy quiero acercaros las peculiaridades de este programa y las enormes posibilidades que el ajedrez puede aportar a las personas privadas de libertad. ¿Qué quiero decir con esto? Hemos oído en muchas ocasiones que el ajedrez es, además de un juego, un deporte, un arte, una ciencia, un facilitador de principios estratégicos, un gran educador en valores, una herramienta excelente para el mejor desarrollo personal… Nuestro propósito es aprovechar todas estas facetas para una población que sin duda está muy necesitada de todo ello.

El Gran Maestro Manuel Pérez Candelario durante una exhibición en el centro penitenciario de Cáceres

                ¿Qué podemos aportar? ¿Cuáles son algunas de las características y valores del ajedrez necesarios para estas personas? Nuestro objetivo es modificar actitudes y hábitos de pensamiento y de conducta. Y el ajedrez es la herramienta perfecta para conseguirlo: saber aplicar los principios de esta disciplina a nuestra vida puede ser clave para generar el cambio necesario. Estas son algunos de los valores y cualidades en los que incidimos:

1. Autocontrol. La impulsividad es una de las características de este colectivo. Nuestras acciones tienen consecuencias y, por ello, es necesario pararse a pensar, analizar y descubrir cómo nos pueden afectar a nosotros, a nuestro entorno, a nuestra vida… ¿Cómo corregimos esta conducta desde el ajedrez? Una fórmula es la regla de los tres segundos. Si ves una buena jugada, aguarda, vuelve a pensar si es la mejor y cuando estés completamente seguro de las consecuencias y beneficios de la jugada, actúa. Es fácil extrapolar esta conducta a nuestra vida diaria si entrenamos el autocontrol a través del ajedrez.

2. Respeto de las normas. Saltarse las reglas e incumplir las normas es el primer paso para estar privados de libertad. El ajedrez es un juego milenario que tiene unas reglas claras y sencillas. Conocerlas y respetarlas es el primer paso para producir un cambio de hábitos y de actitud frente a las situaciones que vivimos día a día. ¿Cómo lo hacemos desde el ajedrez? Lo primero que se aprende al disputar una partida es el respecto al prójimo. La cortesía y respeto al rival está implícito en su práctica. Tanto es así que la primera norma, no escrita por cierto, es dar la mano a nuestro contrincante al principio y al final de la partida. Y, por supuesto, no podemos saltarnos las reglas de este milenario juego ni inventarnos cuál es el movimiento de sus piezas o si con el jaque mate finaliza o no la partida. En la vida, como en el ajedrez, hay movimientos que no nos podemos saltar ni realizar a nuestra manera.

3. Valorar las consecuencias de nuestros actos. Todas las acciones conllevan un resultado ya sea positivo o negativo. Si no evaluamos nuestros movimientos antes de realizarlos, podemos caer en contradicciones o en consecuencias inesperadas. El ajedrez es un deporte de análisis, de precisión… cualquier fallo puede tener malas consecuencias. La victoria o la derrota dependen, en ocasiones, de un simple detalle. ¿Cuál es la forma de aplicarlo desde el ajedrez? Nosotros siempre recomendamos seguir esta frase: Piensa dos veces antes de dar un jaque, ¿me conviene? Es esencial no sólo pensar cuál va a ser nuestra próxima jugada, si no anticiparnos a nuestro rival y descubrir cuál sería su mejor movimiento para anticipar, asimismo, nuestra respuesta. ¿Parece difícil? Os aseguro que, con práctica y esfuerzo, se consigue. Y cuando vayamos a aplicarlo a nuestro día a día, evitaremos muchas consecuencias negativas e inesperadas.

4. Pensamiento estratégico. Quizá sea lo más importante y, a la vez, lo más difícil de conseguir. Establecer metas a medio y largo plazo es un reto que nos puede ayudar a enfocar nuestro futuro y conseguir aquellas metas o sueños que siempre tuvimos. El ajedrez es un juego de estrategia, sin ella, probablemente, estemos perdidos. ¿Cómo lo abordamos? Lo primero es reflexionar: Haz una parada durante la partida, ¿cómo está la situación? Necesitamos analizar y trazar objetivos amplios, no centrarnos sólo en cuál va a ser nuestra próxima jugada: buscar nuestras fortalezas y debilidades e identificar los puntos fuertes y débiles de nuestro rival. Sólo así estaremos más cerca de nuestro objetivo final. Os pondré un ejemplo muy sencillo, y muy habitual hoy en día, una persona se encuentra en situación de desempleo y su objetivo es conseguir empleo lo antes posible. No podemos centrarnos en el presente si no que tenemos que abordar qué formación tenemos, dónde se encuentran las posibilidades de futuro… ¿Os suena? En las cárceles, hay muchos internos que desean un futuro mejor, pero no se atreven a mirar más allá, la práctica del ajedrez aporta las herramientas necesarias para el inicio del cambio. ¿Lo intentamos?

                Todo ello sin olvidarnos del lugar en el que estamos, hay que ser un profesional: ser flexible, no actuar con ideas preconcebidas, respetar a internos, funcionarios y la propia institución.

¡No olvides que tienes una herramienta muy útil para cambiar
a las personas y hacer más segura y mejor nuestra sociedad!


Enlaces de interés:

Programa ‘Nuestro ajedrez reinserta’:

Congreso Activo de Ajedrez para el Desarrollo Humano Unam 2016: 


Curso de formación ‘Ajedrez para el cambio en centros penitenciarios’: 

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