Ajedrez y TDAH: en busca de la especialización (I)

El ajedrez es mucho más que un simple juego o deporte. Pero esa afirmación ya casi no hace falta repetirla. Las bondades terapéuticas y sociales de esta disciplina deportiva son más que conocidas. El Magic ha sido pionero en esta vertiente del ajedrez desde hace más de una década. Pero profundizar en ellas y aplicarlas a diferentes colectivos es algo más complejo. “Si el ajedrez va a ser usado con fines educativos o terapéuticos, hay que saber cómo, cuándo y quién puede hacerlo”. Esta afirmación del doctor Hilario Blasco, con el que comparto docencia en el Curso de Ajedrez terapéutico en TDAH, describe a la perfección que es necesaria una formación y una especialización a la hora de aplicar esta vertiente del ajedrez, no sólo en las técnicas de estos talleres sino también en la propia peculiaridad del trastorno.


                ¿Qué caracteriza a un chico con TDAH? La falta de autocrítica, la incapacidad de controlar las emociones y las dificultades para entender las normas sociales. Difícilmente llegan a entender por qué tienen tantas dificultades y por qué sus conductas son tan frecuentemente castigadas por los adultos y rechazadas por sus iguales. Es, por ello, que el monitor de ajedrez debe conocer perfectamente sus características distintivas y evitar la tentación (que existirá) de reñir, castigar de forma ejemplar o, si me apuran y esto es bastante humano, romper a gritar él también.

                A todo esto hay que añadir que cada persona es única, y que el mismo método puede no valer de la misma manera en dos chicos que a priori tengan unas características idénticas. La primera experiencia del Magic en este campo la realicé de la mano del Gran Maestro Manuel Pérez Candelario y se realizó durante cuatro meses, entre los años 2010 y 2011. Ahí nos dimos cuenta de las enormes posibilidades del ajedrez para estos chicos y comenzamos a trabajar para diseñar un entrenamiento cognitivo concreto.

Antes de entrar al aula

Lo primero es saber cómo hay que enfrentarse a un aula de trabajo con chicos con TDAH. ¿Cómo deben ser las explicaciones? ¿Puedo llamarles la atención? ¿Serán capaces de concentrarse en las tareas? ¿Cómo le enseño los movimientos de las piezas? Aquí van algunas de las características esenciales de un monitor:

1. Empatía. Hay que tener en cuenta que el apoyo y la empatía son claves a la hora de impartir estas sesiones ya que los chicos con TDAH suelen poseer una autoestima baja debido, sobre todo, a que sus dificultades derivan en importantes distracciones. Por eso, y en lugar de reñir o castigar, deben ver al monitor como un referente, alguien en quien creer, en quien confiar… En definitiva, un espejo en el mirarse y motivarse.

2. Cercanía. Pero no sólo en lo personal sino también en lo físico. Así conseguiremos una mayor atención, a la vez que el tiempo de concentración de los chicos aumentará. Mirarlos directamente, ser cercanos, estar pendientes de sus necesidades… Todas y cada una de estas actitudes redundará en un mejor y mayor aprendizaje.

3. Directos y positivos. Si hay un clima favorable, positivo y con sensación de progreso, los chicos estarán más motivados. El monitor debe, en todo momento, reforzar los pequeños y grandes logros que consigan, limitando los mensajes negativos y las amonestaciones. Y las explicaciones deben darse poco a poco, haciendo elevadas pausas para reclamar su mirada y creando vínculos de atención y relación de ideas. Eso sí su déficit no merma en absoluto su capacidad intelectual, aunque sí modifica los tiempos que pueden prestar atención continuada. No hay que olvidar sus características: mayor impulsividad que la media y mayor actividad motora. Y siempre, no hay que olvidarlo, nos tenemos que adaptar nosotros a ellos, no ellos a nosotros.

4. Información y repeticiones. ¿Qué quieres que hagan? Díselo de forma clara, cuéntale los objetivos y las exigencias, lo que quieres de ellos, cómo deben actuar en un determinado juego o tarea. Esta no debería durar mucho tiempo: hay muchas formas de explicar, por ejemplo, cómo se da jaque mate. Hay que crear diferentes focos de atención y muchas actividades dentro de una misma materia. Asimismo, las acciones hay que repetirlas en numerosas ocasiones y comprobar que lo explicado está memorizado y aprendido.

                Es completamente contraproducente, y hay que huir siempre, de las explicaciones exprés: nunca dar por zanjado el movimiento de varias piezas en una sola sesión de clases. También es preciso evitar la indefinición, los ejercicios deben ser concretos y simples. Evita frases como ¿quién está mejor, el blanco o el negro? o ¿qué ves en esta posición? Y cámbialas por otras más directas: El que tiene las blancas juega y da jaque maque en una jugada, ¿sabes qué jugada es?

Estas son sólo algunas de las características esenciales que debe tener un profesional que realice un entrenamiento con chicos con TDAH a través del ajedrez. Pero no son las únicas. En un segundo artículo, repasaremos algunas más que serán muy interesantes.


¿No puedes esperar? Pues infórmate en la web del Club de Ajedrez Magic (http://clubdeajedrezmagicdeportivosocial.es/tdah-austismo-y-asperger/) o apúntate a nuestro Curso de Ajedrez terapéutico en TDAH, Autismo y Asperger en el correo magic.formacion@gmail.com o en el teléfono 659 611 326. 

¡Comenzamos en febrero de 2017!


Ajedrez y TDAH: en busca de la especialización (II)


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