domingo, 9 de septiembre de 2018

Me trae sin cuidado la pasma, soy un menor

En uno de los tres centros de menores de cumplimiento de medidas judiciales por delitos en los que he estado, no voy a decir cuál, me di cuenta una vez claramente que había estado muy cerca de que un menor, con una envergadura tremenda y con unas manos enormes que parecían hechas de piedra, me propinara un puñetazo sin duda a la cara, y sin duda con toda la fuerza de que era capaz, que era mucha. De hecho, ya le dio un terrible mamporro una vez a un amigo suyo y después de dejarlo semiinconsciente lo apuñaló: por eso estaba en el centro. 

El ajedrez social, o el ajedrez terapéutico, no es ningún caminito de rosas . Hay quienes piensan que intentar modificar funciones mentales o estilos de pensamiento a través del ajedrez, es como entrar en un séptimo cielo donde los usuarios, los que sean, lo acogerán con aplausos y vítores de satisfacción.


Pues no. En un centro para jóvenes desempleados por ejemplo, donde enseñábamos estrategias para la búsqueda de empleo a través del pensamiento estratégico del ajedrez, una jovencita a la que se le pagaba además por asistir a la formación, pasados escasos diez minutos desde que empezamos a explicar de qué iba aquello, levantó la mano y sin cortarse un pelo dijo que ella era muy sincera y que pensaba que eso no valía para nada, y que se iba a echar a dormir. Y ni corta ni perezosa, se recostó sobre la mesa y se arrellanó entre los brazos para cumplir la amenaza.  

Indignado, se lo dije a la directora, pero me aconsejó que era mejor dejarlo. Que convenía no enfadar a los muchachos, que eran de armas tomar. Así que la dejé dormir en su rincón. Sin embargo aquello salió muy bien; tanto, que después nos volvieron a llamar dos veces más para dos grupos nuevos, con encuestas de satisfacción muy buenas. Pero el comienzo no fue precisamente apoteósico, como podéis ver. 

Como tampoco lo fue el primer día en un centro de adictos, donde mientras me presentaban al director del centro, me dijeron que me habían preparado la biblioteca, y que allí les habían dejado a los futuros alumnos todos los juegos de que disponían en la sala.  


Así que me fui ilusionado por trabajar por primera vez con drogodependientes... para encontrarme con que todos sin excepción, habían hecho caso omiso de los muchos tableros de ajedrez que había, y se hallaban ensimismados jugando al parchís, tanto, que me rogaron que dejáramos eso del ajedrez que era muy difícil y aburrido, y que jugáramos mejor al parchís, que era mucho mejor. 

Gajes del oficio. Pero después todo ha salido muy bien, nos mantenemos en todos estos centros y la metodología funciona de forma óptima: Reconvertir el ajedrez en una metodología que se adapta a los distintos ámbitos, proporciona muy buenos resultados.  


Con el chico este del que hablé al principio, que además esbozó una sonrisilla de condescendencia mientras sin duda meditaba si arrearme el puñetazo o no, hasta que lo disipó de dudas el vigilante jurado que se interpuso raudo y veloz entre nosotros, después entablé una relación extrañamente buena: de hecho, encabezó una recogida de firmas varios meses después, porque no había presupuesto para continuar con el taller de pensamiento estratégico, que era como ellos lo denominaban, y se las agenció para que se la hicieran llegar al máximo responsable de esa materia en la Junta de Extremadura.  

A veces las cosas, como veis, son duras. El título de este artículo hace referencia a una escena de una película francesa, en la que creo que aparecía Jean Reno, y de la que me acordé alguna vez cuando lo pasaba mal con los menores. La voy a contar, porque a mí por lo menos, me hacía soltar alguna sonrisa, infantiloide, sin duda, pero bueno, me levantaba un poco la moral al fin y al cabo. Voy allá:

Unos mafiosos, sumamente peligrosos y con aspecto nada tranquilizador, se bajan de su coche, un imponente Mercedes negro, para seguir a unos tipos; pero se olvidan de cerrar con llave y cuando apenas han andado unos pocos metros, dos niñatos se les han metido dentro, hacen un puente y se largan con el coche. 


El único coche que está en esa calle es uno de Policía que está allí aparcado, así que los hampones ni cortos ni perezosos realizan la misma operación que los menores, y se lanzan a perseguirlos. Al cabo de un buen rato, y después de una persecución donde el Mercedes acaba empotrándose entre dos contenedores, los jovencitos se salen con mucho recochineo y el más desinhibido le espeta al matón que tiene más cerca: "Me la suda la pasma, somos menores". A lo que para su desgracia, ese matón, de casi un metro noventa y una montaña de músculos a cuestas, le contesta, también con mucho desparpajo: "Me la sudan los menores, no soy de la pasma". Lo siguiente que se ve es cómo el tipo echa para atrás el enorme brazo para coger impulso. 

Después ya, cambiamos de escena y vemos a nuestros dos menores, llorosos, cabizbajos, molidos a palos y vendados, ambos con cada ojo a la virulé, poniendo una denuncia en la comisaría de Policía, y explicándoles al guardia que es que ellos pensaban que esos tipos eran de la Pasma...

Con el ajedrez social y terapéutico, afortunadamente, no pasan estas cosas de la peli. Estamos en veinticinco centros en mi tierra, Extremadura, y todo transcurre ahora como la seda, poca cosa que reseñar. 


lunes, 3 de septiembre de 2018

Número 26 de la Revista "Ajedrez social y terapéutico"


Enlazo un nuevo número de la revista "Ajedrez social y terapéutico", que tengo el honor de dirigir. Una publicación que comenzó hace algo más de cinco años, y que por lo novedoso, aplicaciones sociales y terapéuticas del ajedrez, era difícil predecir cuántos números sería capaz de aguantar.


Este es el número veintiséis, y me congratula mucho afirmar que la publicación goza de una salud de hierro. Los temas no se acaban, al contrario, y la lista de personajes que esperamos tener en portada no decrece, sino que por el contrario, en nuestra mente no hace más que aumentar. 

Beatriz Marinello, presidenta de la Comisión de Acción Social de la FIDE es nuestro personaje de este número para la entrevista y portada. 

Junto con Marta Amigó y Erni Vogel, dos de los grandes del panorama del ajedrez educativo, Juan Francisco García de la Banda, y su programa en La Palma o Beatriz González, psicóloga que explica su trabajo en el Club Magic Extremadura Deportivo-Social, son algunos de los protagonistas de este número. 

http://clubdeajedrezmagicdeportivosocial.es/wp-content/uploads/Revista_AST_Sept_2018_n_26.pdf



lunes, 27 de agosto de 2018

Profesionales (en la cárcel y en todas partes). Primera parte

Creo que para ser un buen profesional hay dos condiciones (habrá más, pero a mí estas me parecen muy adecuadas): ceñirte a tu trabajo, no entrometerte en el de los otros, y no ilusionarse (cognitivamente) en exceso. En el trabajo social creo que además hay que extremar las precauciones frente a esto.

En la película "En tierra hostil", galardonada con un Óscar a la mejor directora en 2010,  hay una secuencia que refleja muy bien lo que es ceñirte a tu trabajo y por qué no hay que inmiscuirse en el de los otros, por muy bueno que seas en el tuyo. 

pelicula militar 2017
Y es ésta: un psiquiatra, acuartelado en un campamento de marines en el peligrosísimo Irak de hace algunos años, se turba un poco cuando un soldado al que está tratando por un exceso de ansiedad, y que como todos, cada vez que sale del campamento se juega la vida, le reprocha que es muy fácil dar ciertos consejos y formulaciones amparado en la comodidad del recinto, donde apenas existe el peligro. 

El  psiquiatra se toma ese reproche en serio -reproche sin fundamento, porque zapatero, a tus zapatos-, y como es además comandante médico, se monta con el soldado en el blindado de patrulla al día siguiente, sin hacer caso al sargento que le advierte que mejor se quede en el cuartel, que para lo que van hay que estar muy preparados, o sea, que es cosa de profesionales.

Pocas horas dura vivo nuestro hombre. La patrulla se topa con un buen número de hombres y mujeres, con rebaño de cabras incluido, que bloquean una carretera: rápidamente y con estilo militar (o sea, con premura y sin muchas explicaciones), los marines se ponen a despejar aquello, pero el psiquiatra parece no darse cuenta de que no está en consulta, y se mete en medio de un grupo dando amables indicaciones, y empatizando, ya puestos, para que desocupen el lugar.

No atiende a los requerimientos de los marines, que ya en el coche le gritan que regrese rápidamente, que el peligro acecha. Se toma el hombre su tiempo, convence, y se van los iraquíes todos a una: no sin antes dejarse una inocente bolsa en el suelo, con una bomba camuflada que estalla y revienta al psiquiatra cuando ya, cumplida la tarea, iba a regresar al blindado. Nuestro buen y malogrado psiquiatra, desde luego, no se ciñó exclusivamente a su trabajo en absoluto.

Esto es ficción, pero sin duda es muy real. Lo que viene a continuación ocurre demasiadas veces, contando por Daniel Kahneman, el gran psicólogo Premio Nobel de Economía en 2002. Cuando éste era estudiante, le llamó la atención cómo uno de sus profesores, más bien mesurado, en una clase advirtió a los alumnos contra un personaje peligroso y tóxico, al que definió así:


"De vez en cuando encontrarán ustedes a un paciente que les contará una intrigante historia de múltiples errores en su tratamiento previo. Varios doctores lo examinaron, y todos les fallaron. El paciente podrá describir lúcidamente las razones por las que sus terapeutas no le comprendían, pero le dirá que enseguida se dio cuenta de que usted es diferente. Usted compartirá esa misma impresión, y quedará convencido de que le comprende y será capaz de ayudarlo".

Llegado a este punto, el profesor les advirtió: "¡No piensen en hacerse cargo de ese paciente¡ Échenlo de la consulta. Es probable que sea un psicópata y no serán capaces de ayudarlo¡".

No reparó Kahneman en esto hasta tiempo después, cuando encontró a más de un colega amargado que le contó lo mal que lo estaba pasando con determinado cliente  que había creído en él después de que muchos otros terapeutas le fallaran, y él también le estaba fallando al hombre... Interesado ya Kahneman en la cuestión, alguna destacada autoridad psiquiátrica le confirmó que la advertencia de su profesor era muy sensata.

Lo que aquel profesor  quiso enseñar es que había que tener mucho cuidado con lo que se sentía por el paciente: los sentimientos podían quedar fuera de control, y había que ser suspicaces con la atracción que podemos sentir por aquellos que exhiben una larga lista de tratamientos fallidos. Es una ilusión cognitiva (del pensamiento), donde nos convencemos, seguramente inducidos por la simpatía que alguien nos provoca, que somos capaces de hacer lo que otros muchos no pudieron.

El profesor de Kahneman habló del psicópata. El llamado encanto del psicópata no es una frase hecha que queda muy bien, es muy real. Sin catalogar a la ligera a nadie como psicópata (eso es una categoría muy poco frecuente), sí que hay que ser suspicaces, como advierte Kahneman, cuando trabajamos en determinados ámbitos, y eso lo contaré a partir de mi experiencia en las cárceles, en la segunda parte de este artículo.


jueves, 25 de enero de 2018

Ajedrez para el cambio en centros penitenciarios


En el año 2012 la Fundación Jóvenes y Deporte, patrocinadora de mi Club Magic Extremadura Deportivo-Social en bastantes proyectos sociales y terapéuticos, fue galardonada, junto con nosotros, con la Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario del Ministerio del Interior de España, por nuestro programa en dos cárceles (centros penitenciarios, en México y en otros países de Latinoamérica, reclusorios).

La verdad es que este programa desde que nació en 2009 fue un gran éxito, por el enfoque, por la implicación de mi club y de la Fundación (a mí personalmente me entusiasmó este proyecto social, fue uno de los primeros que dirigí) y por el gran apoyo de los responsables y funcionarios de las cárceles, excepcionales respaldando el programa. 

Y por supuesto, por la aceptación que tuvo y tiene por parte de los presos. Nunca hemos mostrado la Medalla y la carta de concesión, creo que es bonito hacerlo: 




Como podéis ver, ese es el secreto del "ajedrez transversal": aprovechar los beneficios del ajedrez, utilizado éste de cierta forma, no en el sentido de la enseñanza tradicional, para producir beneficios personales en los destinatarios. 

En los centros penitenciarios aprovechamos el pensamiento estratégico que proviene del ajedrez, los valores que pueden extraerse de él (el silencio, el respeto al rival, la cortesía, la espera de nuestro turno), incluso su faceta más artística (conocer artículos, frases brillantes, poesías, dibujos, fotos y pinturas), para promover el cambio personal. 

Esto es lo que, tras un pormenorizado dossier que preparamos, nos concedió este galardón del que me siento tan orgulloso. 

jueves, 18 de enero de 2018

Bobby Fischer, ¿aquél que estaba obsesionado con el ajedrez?


Como todo el mundo sabe, el legendario y admirado Bobby Fischer era un tipo que desde niño estuvo absolutamente obsesionado por el ajedrez. Como todo el mundo sabe. O como se repite continuamente, y a fuerza de ser repetida, la repetición se hace realidad. 

Me llamó la atención desde siempre el atractivo en todos los aspectos del Fischer de antes de su "desaparición", el Fischer que todos tenemos en la memoria: un tipo atlético, seguro de sí mismo, muchas veces rodeado de gente y sin ninguna actitud cohibida, un tipo además muy bien trajeado y con gran estilo en el vestir, en un deporte-juego que no se caracterizaba precisamente por la elegancia de sus practicantes... (Yo mismo, sin ir más lejos, llegué a ver en el Abierto de Sevilla en una de sus primeras ediciones a un ajedrecista profesional jugando en chaqueta, pero eso sí, una chaqueta que estaba encima del pijama completo. Un pijama azul clarito, con listas. Esto es excepcional, claro, pero sobre todo antes, un torneo de ajedrez no era precisamente el Salón de la Moda). 

¿Concuerda esto con el tipo que según es de rigor, estaba obsesionado con el ajedrez y vivía únicamente para este juego? Pues creo que no. Y se aduce a veces como prueba de su obsesión que abandonó muy pronto los estudios. Bueno, creo que por ejemplo, hay motociclistas españoles, de los mejores del mundo, que casi no habían empezado a andar y sus padres ya los subían en moto, que con catorce años abandonaron los estudios y no aparentan ser unos raritos ni nada parecido, más bien lo contrario.






Ahora, en los últimos tiempos, diez años después de su muerte, observo que están circulando fotos y vídeos de Fischer que me parece que pueden aclararnos mucho sobre el mito y sobre su verdadero estilo de vida. Y este Fischer que se deja entrever es un enamorado de los deportes, de la competición en general, de la vida al exterior con los otros y con la naturaleza, y muy, muy bien instalado en el mundo.

Está el Fischer que jugaba con entusiasmo en los recreativos, en las boleras, al tenis de mesa con un estilo envidiable (no son juegos precisamente de solitarios ni de obsesos), el Fischer que es un nadador consumado, el jinete que monta con estilo y se adivina amante de los caballos y de los animales... y aunque yo no he visto ninguna foto, parece ser que practicaba bastante el boxeo, y que no era un púgil flojo, precisamente.

Y como un típico hijo de los sesenta y más en el Estados Unidos de la época, escuchaba mucha música y se la tomaba muy en serio (tenía un repertorio de grupos favoritos muy sofisticado). Y además no comulgaba, como también era habitual en su generación, con los patrones más conservadores de la época. 

Para estar obsesionado con el ajedrez, no está nada mal tener tantos intereses en la vida y hacer tantas cosas. Quienes nos hemos movido en este mundillo creo que sin excepción conocemos a más de un "friki" del ajedrez, personas que sí que están absolutamente obcecadas con el tablero y las piezas. A mí Bobby Fischer no me los recuerda en absoluto.

Lo que sí parece muy claro es que Fischer  empezó a padecer un trastorno mental muy grave en determinado momento de su vida, que se manifestó con crudeza seguramente cerca de la cuarentena. Si habláramos de esquizofrenia, sus comienzos suelen situarse en la adolescencia o al principio de la edad adulta. Puede retrasarse más.

Las causas de bastantes de las enfermedades mentales graves no están nada claras, y en muchas de ellas, y probablemente en la que afectó a Fischer, hay un componente genético importante. Se empiezan a manifestar en un momento concreto por causas que tampoco están claras, aunque comportamientos tales como consumir drogas, demasiado estrés o una vida muy desordenada son factores que pueden influir para que la enfermedad se haga visible; antes, simplemente está latente. Pero no se puede ser nada tajante para hablar de una causa.

Estar demasiado obcecado con algo tampoco es una factor que se sostenga solo por sí mismo para explicar la génesis de un trastorno esquizoide, por ejemplo. Si volvemos a nuestro juego, es difícil encontrar a alguien que estuviese más cuerdo y que a la vez estuviera más obnubilado por el ajedrez que Mikhail Tahl, al que todos conocemos, aquel que dijo que si prohibiesen el ajedrez se convertiría en contrabandista. Con el añadido además de que no llevaba precisamente una vida muy saludable, sino más bien todo lo contrario. 

En mi país, España, se calcula que alrededor del 9% de la población convive con algún tipo de enfermedad mental -la OMS calcula que hay más de 20 millones de personas en el mundo que padecen algún tipo de esquizofrenia-. No es nada infrecuente, por tanto, padecer algún tipo de enfermedad mental. Y viceversa, el ser humano puede aguantar embates y vicisitudes tremendos sin que tenga por qué desarrollar ningún tipo de trastorno mental. Tampoco somos tan blanditos como ahora se presupone tanto.

Creo que con el gran Fischer, lo mejor es hacer como con otros grandes personajes, quedarnos con la parte más brillante que tuvieron. Y con él en concreto, no elucubrar demasiado acerca de los porqués (tras una apasionante y  extraordinaria vida) de su declive y de su triste final: seguramente sea demasiado complicado.  



martes, 9 de enero de 2018

Charla para Expochess


Tuve hace poco la oportunidad de hablar para ExpoChess, la organización del País Vasco que realiza una actividad transversal del ajedrez incansable y plena de éxitos, organizando torneos para niños a través de varios continentes, jornadas sobre Igualdad... Muchas iniciativas, novedosas, que entran de lleno en el campo de lo social y de mejora de la sociedad, y que, me alegro mucho por ellos, me consta que están teniendo indudable éxito.

Os dejo aquí este vídeo de YouTube, donde y desde Extremadura, hablo sobre lo que el ajedrez puede aportar a los niños, y también, verbigracia, lo que los niños que juegan al ajedrez pueden aportar a la sociedad.

https://www.youtube.com/watch?v=gH-9kDfUo3E





martes, 2 de enero de 2018

Ajedrez cognitivo

Diseñando formas distintas de "trabajar el ajedrez", siempre respetando nuestro juego pero introduciendo ideas que estimulen la creatividad y rompan un poco los automatismos, me he entretenido imaginándome disposiciones variadas (muy surrealistas a veces, muy tímidas algunas) que cumplieran solo dos condiciones:

1- Como he dicho, que respeten las reglas del ajedrez: ninguna pieza se moverá de forma distinta ni hay que aprenderse ninguna norma nueva. Solo aplicar las reglas del ajedrez.

2- Y la segunda, que no hubiera una jugada o una secuencia de jugadas claramente ganadoras (o de aplastante superioridad) para quien saliera.

Y lo demás, pues a tirar de imaginación, a romper los moldes, que cuesta mucho, y a divertirse. Pero, además, creo que tiene un interesante fundamento de aprendizaje, y también de estimulación mental: no se trata solo de jugar con las piezas puestas de forma "rara", sino de luchar contra los automatismos (la disposición habitual de las piezas, que nos lleva a actuar de cierta manera) y de improvisar (y crear) ante situaciones nuevas. Estas dos características, como mínimo.

¿Se imaginan un torneo a ocho rondas, en que cada una de ellas, se jugara con disposiciones -cada una distinta- de este tipo? Creo que se puede. Por lo menos, quince distintas he sacado ya, que por lo menos, sin un análisis tremendamente exhaustivo, cumplen con los dos parámetros que dije al principio.

En el torneo de Carnaval de mi tierra y de mi club, por lo menos lo propondré, a ver si tengo suerte y sale... Risas aseguradas, pero bueno, estoy convencido de que al final el torneo se lo tomarían  con mucha seriedad.

Yo creo que es más serio de lo que pueda parecer en un principio. Variaciones de este tipo, incluyo muchas como complementos en mi "Curso de Entrenamiento Cognitivo basado en el ajedrez" que oferta el Club Magic Extremadura para febrero. (Os pongo el enlace, por si os interesa http://clubdeajedrezmagicdeportivosocial.es/entrenamiento-y-rehabilitacion-cognitivas-basado-en-el-ajedrez/)

Ya adelanté dos de estos juegos en la entrada anterior de este blog "Ajedrez educativo y variaciones". Me lanzo con tres nuevos ajedreces:





















                         
¿Qué les parece?

Al primero, sin complicarme mucho, lo he llamado "Ajedrez alterado"; al segundo,  arriba a la derecha, "Ajedrez concentrado", y al que tienen aquí a la izquierda, "Superajedrez"

Ahí quedan, con alguno he jugado, y la verdad es que como mínimo, alteran un poco.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Eduardo Scala en la prisión de Badajoz

Hace algunos días tuvimos la oportunidad de invitar al poeta Eduardo Scala, enamorado del ajedrez al cual ha dedicado gran parte de su obra, a una sesión del programa "Nuestro ajedrez resinserta", en el Centro Penitenciario de Badajoz, que llevamos a cabo gracias a la Fundación Jóvenes y Deporte de nuestra Comunidad.

Nos gusta que lo que hacemos en Extremadura lo vea en vivo y en directo casi cualquier persona que tenga oportunidad, y así, hemos tenido la oportunidad de "entrar" en la cárcel a Leontxo García, a Scala, al Gran Maestro moldavo Dmitri Svetushkin, al Maestro Internacional Diego Adla... al Gran Maestro Pérez Candelario en muchas ocasiones y a algunos más que se me escapan. En un decir, lo de que se me escapan...

También han acudido psiquiatras, psicólogos, monitores, terapeutas, estudiantes de terapia ocupacional, de Psicología, monitores de ajedrez, a centros de mayores, centros de adictos o centros de discapacitados. La impresión que sacan todos es invariablemente buena, pero los usuarios de estos centros, en reciprocidad, creo que disfrutan casi más, y que extraen un provecho mayor.

Scala causó asombro entre los internos. Uno, la verdad, no está seguro nunca de cómo transcurrirán estas cosas, porque cuando se tiene estilo propio, ideas propias, se suelen salir las personas de los cauces trillados, que si no suelen ser muy brillantes, por lo menos cumplen con el expediente.

Con el poeta, en los prolegómenos antes de entrar en el reciento, albergaba alguna duda: ¿gustará esa profundidad? ¿No será una charla tan prolongada excesivo? ¿no será posible que alguien diga algo inconveniente y deje aquello una sensación algo extraña? Y es que habíamos puesto bastante ilusión y además habíamos publicitado mucho el acto.

Pero la cosa se disipó pronto, y de forma espectacular. Y encima empezó antes, en una anécdota que me pasó al principio, y que contaré al final. Presenté uno por uno a los internos, les mostré el sistema de trabajo que tenemos allí, del que están muy orgullosos todos, el Entrenamiento cognitivo a través del ajedrez, http://clubdeajedrezmagicdeportivosocial.es/entrenamiento-y-rehabilitacion-cognitivas-basado-en-el-ajedrez/ , y muy pronto Eduardo "se hizo" con el público.

No sé si fue la cadencia musical de la voz, la gravedad, la belleza de las palabras, el amor por el ajedrez, el respeto hacia todas y cada una de las personas... o todo junto. Pero es difícil describir el ambiente que se respiró.



Una hora y cuarto escuchando todo lo que decía el poeta, hasta que lo detuve para recordar que daban ya los cinco minutos del cigarro en el pasillo... Algo que nunca me hace falta recordar.

Después de esos minutillos, mi plan era que la segunda parte de la clase transcurrieran de la forma habitual, para que pudiera ver nuestro invitado cómo lo hacíamos. Pero, pregunté a los internos-alumnos si querían que siguiéramos, porque les veía las caras... y hubo unanimidad: seguiría hablando el invitado. Y bueno, terminamos como empezamos, con poesía, ajedrez y muy, muy buen rollo.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Repor de TVE y el ajedrez en Extremadura

El domingo 3 de diciembre se emitió en TVE Canal 24 Horas el programa "Repor" a las 20.30 horas, un espacio dedicado al ajedrez y que se tituló "Tablero busca reyes".

Pocas cadenas de televisión hacen esto, emitir un programa dedicado al ajedrez, y si encima lo hacen de una forma seria, rigurosa y no sensacionalista, creo que solamente podía ser ésta, TVE. Se emitió en Canal 24 Horas, pero también se emitirá en Televisión a la Carta, y también habrá algunos cortes de audio en Radio 5.

El club que presido, el Club Magic Extremadura, ha sido protagonista del programa, junto a personajes tan importantes como Karpov, David Antón, David Llada, David Martínez... Bueno, gran nivel, como se puede comprobar.

Las reporteras que vinieron a Mérida desde Barcelona allá por el verano para grabar el programa, realmente no pararon un minuto: vinieron por la noche y a la mañana siguiente grabaron en un Centro de Discapacitados; por la tarde, visita a la sede del club, donde estuvieron toda la tarde; y a la mañana siguiente, a la Comunidad Terapéutica La Garrovilla para personas adictas, donde estuvieron toda la mañana; y después de comer, vuelta a Barcelona.

Bien aprovechado y muy buenas profesionales, la verdad. No es tan fácil extraer lo mejor de la gente a la que grabas, siempre impone, pero no deja de sorprender la naturalidad de las personas cuando son buenos profesionales los que están detrás de la cámara, es algo que he observado ya bastantes veces; y viceversa.

Si hay comprensión, paciencia, ganas de entender lo que se hace y respeto por los demás, suelen salir cosas muy bonitas. En este caso, creo que las hubo.

Me ha agradado mucho que se deja adivinar algo que caracteriza en gran manera al Club Magic Extremadura: la profesionalidad: parecían profesionales hasta nuestros más pequeños jugadores.

Y es que, los monitores que aparecieron, el sistema que se siguió, todo, está perfectamente planificado, y ya desde hace mucho. Tanto, que en el Centro de Discapacitados de AFADISCOP llevamos trabajando desde hace cinco años, y en la Comunidad Terapéutica La Garrovilla, siete.

Por tanto, no es cosa de dos días. Todos los que toman parte en estos programas son conscientes de que el ajedrez que se sigue allí es muy especial, el "Entrenamiento cognitivo basado en el ajedrez", y todos están motivados y concienciados de que funciona y de que participan en algo importante: para ellos; y para el ajedrez incluso, ya que se sienten que forman parte de un proyecto importante. Una idea que desde luego, nosotros, no vamos a desmontar.

Podéis ver el programa en este enlace, y la parte dedicada al Magic a partir del minuto 19.
http://www.rtve.es/television/20171128/tablero-busca-reyes/1639304.shtml

Y para conocer más de la formación que llevamos a cabo y que es obligatoria para nuestros monitores, tenéis nuestro sistema de entrenamiento cognitivo en:
http://clubdeajedrezmagicdeportivosocial.es/entrenamiento-y-rehabilitacion-cognitivas-basado-en-el-ajedrez/


domingo, 3 de diciembre de 2017

AJEDREZ EDUCATIVO Y VARIACIONES

Se habla ya con profusión del "ajedrez educativo", o incluso del "ajedrez pedagógico". Algunos de los que mejor se mueven en estas latitudes han sido compañeros míos y amigos (aquí, como postula la RAE, meto a hombres y mujeres). Lorena García Afonso y Manuel Azuaga me gustan mucho en esta faceta en España, hay más, desde luego.

Voy a atreverme con una definición de este ajedrez, o por lo menos cómo lo concibo yo, aunque me gusta  más moverme en cuestiones mucho más sociales y terapéuticas de este juego: 

"Una concepción del ajedrez que minimiza sus aspectos más técnicos y competitivos, enfatizando el componente lúdico y que se plantea en pos de un aprovechamiento específico de sus posibilidades para el fomento de la creatividad, para la incursión en otras materias curriculares, para el desarrollo específico de funciones cognitivas, de las habilidades relacionales y para la adopción de unos valores cívicos adaptados al momento en que vivimos".

Creo que esta definición puede servir un poquito como punto de partida, por lo menos. Voy a poner rápidamente un juego que me he inventado y que me sirve para explicar esto: 

"Ajedrez con problemas"

Esto sería una actividad más dentro de un amplio programa, lógicamente, pero ¿por qué creo que se adapta muy bien a un planteamiento educativo del ajedrez?

Cuando los chicos ya conocen las reglas del ajedrez, en un periodo más o menos ya avanzado, creo que este juego, como mínimo, sorprende: 

Es lúdico, fomenta la creatividad y no incide demasiado en el componente competitivo; en realidad, sin que sea incompatible con ella, es muchos más igualitario que la partida de ajedrez convencional, y ello, porque da oportunidades de victoria (que siempre está muy bien para alimentar la autoestima) a aquellos que normalmente no tienen muchas opciones de triunfo, y abre el campo a un montón de ideas originales. Por supuesto, también ayuda a mejorar el nivel ajedrecístico. Sería como un efecto "colateral". 

Con algo de imaginación, muchos juegos de este tipo se pueden incorporar a estas actividades. Apunto también este otro, el "Ajedrez avanzado", que nos inventamos hace poco (nombre incluido, aunque no digo que no se haya hecho alguna vez antes en cualquier sitio) en la sede de mi club, el Magic Extremadura. 

Éste, tiene unas características muy distintas al anterior, y desde luego, es capaz de hacer saltar pedazos a los que se dejan guiar por los principios del ajedrez tradicional. La diversión está asegurada, y el lío monumental que se puede formar en cualquier momento puede enganchar al más reticente a este juego. 

¿Sirve todo esto para mejorar el nivel de ajedrez? Por supuesto que sí, no me cabe duda de ello. 











domingo, 3 de septiembre de 2017

Vamos al medio juego y al final


Ésta es la continuación del artículo que escribí para ser radiado en Canal Extremadura Radio, la radio pública extremeña. No es sencillo, la verdad, contar cosas que para los ajedrecistas son algo normal, pero dirigidas al gran público.

Es como explicarle a un aprendiz o a alguien que solo sabe un poco, que entre jugadores de nivel, cuando la cosa está muy regular, se abandona, porque no tiene sentido que ante un 2000 ELO, por ejemplo, estés con tu rey solo, dando vueltas, hasta que te dé mate con rey y dama solos en el tablero.

Pero el jugador inexperto esto lo entiende difícilmente. Algunas veces parece que pensara, "vaya cómo son estos del ajedrez". 


NOS VAMOS AL MEDIO JUEGO Y AL FINAL

Hablé en la entrada acerca de que existían en el ajedrez las aperturas y las defensas, una forma de comenzar la partida que define particularmente a la primera serie de movimientos. Son un conjunto de jugadas, variables pero generalmente bien estudiadas y con características diferenciales, que ofrecen alternativas muy razonables para conducirse en los primeros momentos y anticipar planes para conducirse en la partida.


Y es que las aperturas, si has salido bien de ellas, lo que hacen es prepararte bien para el medio juego, el eje central de la partida. Aquí, en este medio juego, es donde se desarrollan normalmente los ataques, las escaramuzas, las complejidades tácticas o estratégicas, los cambios de piezas, los sacrificios, las pérdidas…
Y digo pérdidas, porque a veces es en el propio medio juego cuando se pierde la partida: puede que haya todavía muchas piezas en juego, estamos atacando con muchas piezas al rey del contrario, éste hace lo mismo con el nuestro, y o bien porque jugamos muy bien porque el contrario falla en un momento determinado, le damos jaque mate y se acaba todo. O le capturamos su dama u otra pieza de mucho valor, y es también casi como se hubiera acabado la partida.

Pero otras veces, más bien muchas veces, del medio juego se sale sin que ninguno de los contendientes tenga ventaja clara, o bien solo tiene escasa ventaja. Y es cuando se entra en lo que los ajedrecistas llamamos los finales. Lo llamamos final porque se han simplificado mucho las cosas, se han capturado muchas piezas por ambas partes, lo normal es que las damas hayan desaparecido y ya los reyes contrarios no corran peligro. El objetivo entonces no es ya dar jaque mate, sino que suele ser convertir a alguno de nuestros peones en dama o quedarnos con alguna pieza que por sí misma y con ayuda del rey pueda dar ese jaque mate.

Los finales (generalizando un poco) suelen ser largos y laboriosos: ya no se ven ataques ni maniobras conjuntas de muchas piezas, sino que exigen precisión y mucho cálculo. A veces es como un problema matemático: por ejemplo, suele pasar que tengamos que calcular con mucha antelación si por un movimiento, somos capaces de convertir un peón en dama antes que el contrario.
Y son complejos estos finales: tanto, que se ha acuñado un lenguaje que define cómo son y qué características tiene cada uno: así, un ajedrecista entiende perfectamente si se le dice que entramos en un final de peones, en un final de alfil contra caballo, en un final de alfiles de distinto color, en un final con peón de ventaja pero con calidad de menos


Como verán, y volviendo a lo que decíamos en la entrada anterior, saber cómo se mueven las piezas del ajedrez es sencillo, lo que ya no lo es tanto es saber jugar bien al ajedrez. Pero no hay que desmoralizarse: mientras más te metes en el ajedrez, más te diviertes, porque esta complejidad no desmotiva, sino que en realidad hace mucho más interesante el juego. Así que ánimo, juegue mucho al ajedrez, y si puede, vaya a una buena escuela o un buen club... porque si le atrae un poco este juego, cuando se entiende bien, atrae todavía mucho más. 

Nombres de aperturas

Os enlazo en esta entrada una versión reducida de una de mis intervenciones en Canal Extremdura Radio, en el programa "Con el tablero por delante". Quienes queráis escucharlo, os indico el enlace al final.

Lo que quería transmitir, para todos los públicos, que son los que oyen este programa, entendidos o no en ajedrez, que en este juego, las cosas no son tan fáciles como parecen a primera vista...

Nombres de aperturas

Saber cómo se juega al ajedrez no es demasiado complicado, más bien es sencillo. Basta con saber cómo se mueven las piezas, conocer las reglas básicas del juego y ya sabes cómo jugar. Pero, jugar bien al ajedrez ya es más difícil.

Quienes han aprendido por su cuenta, sin libros, o juegan con los amigos o familiares sin haber pasado por clubes de ajedrez o aprenden con alguien que domine el juego, se halla en la categoría de quienes saben cómo se juega, pero difícilmente llegarán a la categoría de los que saben jugar bien al ajedrez. 

Y es que realmente el ajedrez ya es un juego que precisa que nos enseñen la técnica. Es igual que el tenis o el ping pong: si no nos enseñan cómo coger la raqueta con la mano, cómo colocar el brazo, o la pierna incluso para asestar determinados golpes, nunca inquietaremos a ningún jugador de cierto nivel; en ajedrez,  las piezas se pueden coger como se quiera, claro está, pero en los primeros movimientos del juego, un jugador más o menos experto percibe ya en las primeras jugadas si el contrario "sabe" de veras jugar al ajedrez.

O de una forma más entendible, si en realidad "solo sabe mover las fichas", hablando de un modo algo crudo. Y es que ya desde el principio esto se nota. ¿Por qué? se preguntarán muchos oyentes: al fin y al cabo, los caballos o las damas se mueven exactamente igual, ya sea al principio o al final de la partida.

Pues sí, se mueven exactamente igual, pero como en un ballet, los jugadores que tienen técnica, que han aprendido o han estudiado el juego, saben que hay determinadas series de movimientos, creados y consolidados por la práctica magistral de los Grandes Maestros y por el ajedrez de torneos, que se llaman aperturas o también defensas, que nos sirven para manejarnos en la partida de la mejor forma posible.

No son cosa de ahora las aperturas: por ejemplo, la Apertura Española tiene casi 450 años de antigüedad y se mantiene jovencísima hoy en día. Y digo esto, porque todavía se la encuentran posibilidades a veces inexploradas y se considera que es una apertura compleja, profunda y en la que hay muchas posibilidades de que haya una lucha feroz entre los dos jugadores. Porque además, y esto es algo bastante gracioso que los aficionados normales no pueden entender, dependiendo de la apertura que se escoja, una partida puede plantearse de modo agresivo, o puede ser una partida tranquila y en la que no pase casi nada.

Ejemplo de esta última es la defensa Petrov. A veces, con esta defensa que plantean las negras, en diez o doce jugadas ya se puede entrever que la partida va a acabar casi seguro en tablas si nadie comete un error disparatado.


Y es que, quien ha estudiado ajedrez, maneja el comienzo de las partidas de un modo muy superior al que ha sido autodidacta y no ha estudiado este juego. Porque quien sabe jugar, nos puede plantear una apertura Española pero también una Inglesa, una Berlinesa, una Italiana, una Polaca o incluso un Gambito de Dama. Y si se defiende, pues puede hacernos una Caro Kan, una Siciliana, una Francesa, una Aleckine, una India de Dama, una Eslava… Y claro, contra tantas cosas, la verdad es que hay que estar un poquito preparado. 

http://www.canalextremadura.es/radio/entretenimiento/con-el-tablero-por-delante

lunes, 1 de mayo de 2017

¿Es un gran esfuerzo mental ofrecer una exhibición de simultáneas, o en realidad podría ser solo una praxia?



Cuando un especialista en ajedrez (un jugador fuerte, titulado o no, llamémoslo "maestro""), ofrece una exhibición de simultáneas de ajedrez, personas no muy expertas en este juego se sorprenden muy sinceramente de que el maestro gane casi todas las partidas, y de que además no quede exhausto por el esfuerzo desarrollado. 


Un espectador me dijo una vez que había hecho el cálculo matemático, y le había salido que en una mañana, el simultaneador había pensado… ¡1.480 jugadas!, y eso en poco menos de tres horas. Desde luego, tomado así, es tremendo. Pero ¿es un esfuerzo tan colosal enfrentarse, digamos por ejemplo, contra treinta jugadores de los que veinte son aprendices (chicos que llevan entre uno y tres años en el ajedrez), cinco son aficionados que han aprendido por sí mismos, y cuatro o cinco son jugadores que tienen ELO comprendido entre 1.200 y 1.600?

¿Es tan colosal, o en realidad puede tener un “coste cerebral mínimo”, digamos por ejemplo, el mismo que preparar un café?  

Y no digo lo de café como algo peyorativo. Es que la acción de preparar un café es lo que en términos psicológicos se denomina “praxia”. Las praxias son movimientos intencionales y organizados, que se encuentran a medio camino entre la pura ejecución de movimientos (psicomotricidad) y la cognición (intencionalidad y organización). Para su ejecución se requiere la participación del pensamiento y se llevan a cabo por la necesidad o el deseo.  

Vamos a los ejemplos para entenderlo bien: en nuestra vida diaria llevamos a cabo numerosas praxias: vestirnos, barrer, envolver algo, dar la mano, dar un beso, saludar desde lejos con la mano, hacer el gesto de hablar por teléfono, ponerse el reloj, limpiar los zapatos, recoger la ropa y colgarla, preparar el susodicho café… Estas son praxias cotidianas, pero también las hay más complejas y más puntuales: batir huevos sin que salgan volando del plato, copiar un texto, realizar el contorno de un dibujo, recortar, hacer encajes, hacer puzles, amasar algo, lanzar objetos y recogerlos…

Resultado de imagen de atarse los cordones sin mirarLo que distingue a las praxias es que en un principio costaron mucho de aprender, pero después se han arraigado perfectamente en el cerebro y ya cuestan muy poco en términos de gasto de energía cerebral y esfuerzo, es como “activar el piloto automático”, casi ni somos conscientes de que las hacemos. Aprender cómo atarse los cordones en la infancia, para muchos (por lo menos para quien esto escribe) fue un esfuerzo inhumano. Hoy a mí, personalmente, me cuesta bastante menos. 

¿Pudieran ser las simultáneas en realidad unas praxias para el Maestro? Pudieran. No se trata evidentemente de subestimar el juego de nadie, pero ante muchísimas jugadas de aficionados, el maestro solo debe prestar una milimétrica atención y responder de acuerdo con su “piloto automático ajedrecístico”: ocupar el centro, doblar peones, debilitar el enroque, atacar piezas descoordinadas,  capturar el caballo que se han dejado… El caudal de conocimientos, la práctica aprendida, en realidad, hacen que el gasto mental en este caso sea ínfimo. Por esta razón, cuando se terminan  las simultáneas, para sorpresa y admiración de muchos, el maestro está casi tan fresco como cuando empezó. Bueno, quizá algo cansado de dar tantas vueltas por las mesas.

PERO, puede pasar que a veces el piloto automático no soluciona todo, tal y como ocurre cuando la cremallera se encasquilla, una pieza del puzle no encaja o la cápsula del café no entra donde debiera entrar, (cosas que nos pueden pasar en nuestras praxias cotidianas). Y no encaja algo en las simultáneas cuando de pronto el maestro se percata de que cierta jugada “no la ha visto” en una de las partidas, o cuando vislumbra que en tal mesa se encuentra ante un buen jugador.

Porque el piloto automático también avisa de los peligros, aunque es más lento haciéndolo que cuando nos hallamos en el estado de alerta normal. Pero una vez que el maestro identifica a un jugador experto o a alguien del que hay que prevenirse, el procedimiento de la atención selectiva entra en juego, y de entre todos los estímulos existentes ("los otros jugadores", hablando en los fríos términos de la psicología del aprendizaje) selecciona a esos ajedrecistas en concreto para prestarles más atención (y esfuerzo).

Oí a un Gran Maestro hace poco decirle cariñosamente a un adversario en unas simultáneas que “le había engañado”, porque hizo al principio varias jugadas más bien débiles, para después mostrarse como un jugador de buen nivel, lo que cogió en cierto modo desprevenido al maestro, ya que con él tenía activado el piloto automático, y para casos complejos este piloto no es demasiado eficaz.

Por tanto, creo que muchas de las partidas de maestros en simultáneas no superan el nivel de praxia, y por ello el costo en energía y el desgaste son mínimos. Si un espectador se nos acerca y nos interroga asombrado por lo que está viendo, creo sin temor a equivocarnos demasiado que podemos decirle que en realidad no es para tanto, que solo es una praxia. 

Tampoco hay mucho peligro por desilusionar a nuestro amigo: con el nombre que tiene la palabreja, estoy seguro que no mermaremos su nivel de asombro.