miércoles, 1 de abril de 2020

Desafíos ajedrecístico-cognitivos

Quiero mostraros a través de una serie de vídeos, algunos de los ejercicios de la Metodología del Entrenamiento Cognitivo a través del Ajedrez ECAM, que he creado al frente del equipo de trabajo de mi Club, el Club Magic Extremdura Deportivo-Social, y que estamos difundiendo a través de las redes en forma de "desafíos". 



Es un divertimento, una muestra, de cómo trabajamos en centros terapéuticos a través del ajedrez. Aquí tenéis la presentación y el primer desafío, espero que os gusten, los iremos explicando paulatinamente. 

martes, 31 de marzo de 2020

Número 31 de la Revista "Ajedrez social y terapéutico"

Esta revista digital, que tengo el honor y el placer de dirigir, llega ya a su número 31, en tiempos complicados, pero seguimos.

Portada y entrevista son para Miriam Monreal Aladrén, maestra y coordinadora del programa "Ajedrez a la escuela", en la vanguardia del ajedrez educativo sin duda. Yo mismo tengo el placer de firmar un gran artículo, de ocho páginas, sobre el programa que desarrollamos en cárceles "Nuestro ajedrez reinserta", que será ya sin duda el programa de este tipo más importante que se ha llevado a cabo nunca.

Alberto Paredes, coordinador de la Red Internacional de Ajedrez Social y Terapéutico, presenta las últimas novedades de la Red en su Sección, y Álex Sebastián Enesco, habla de los Premios MusiChess Awards 2019. Os dejo el enlace, espero que os guste.





domingo, 24 de noviembre de 2019

"El poder sanador de los peones"

Espléndido el artículo de Antonio J. Armero en el periódico Hoy desgranando lo que es el "Entrenamiento cognitivo basado en el ajedrez" que he creado al frente del equipo de trabajo del Club Magic Extremadura Deportivo-Social.

Una página en el ejemplar del domingo, en el periódico más leído de mi Comunidad, Extremdura, en España. No es fácil describir en qué consiste nuestra metodología (contemplarla en directo sí es mucho más reveladora), pero creo que en este caso se ha conseguido. Os invito a leerla, seguro que os resulta sumamente interesante.

https://www.hoy.es/extremadura/poder-sanador-peones-20191117001926-ntvo.html


lunes, 22 de julio de 2019

Reportaje sobre Ajedrez Terapéutico en El País.com






Con el título "Mueve peones, no drogas", Leontxo García firmó el pasado 14 de julio un documentadísimo reportaje el su Bitácora en El País digital, sobre nuestro trabajo de ajedrez terapéutico en un centro para rehabilitación de adicciones, concretamente la Comunidad Terapéutica "La Garrovilla", en Mérida.


Este reportaje se gestó en marzo, cuando Leontxo visitó varios centros extremeños en donde realizamos nuestro más genuino ajedrez terapéutico. Concretamente estuvo en un centro de mayores de Mérida, en un centro para trastorno mental grave y en esta comunidad terapéutica. También visitó la cárcel de Badajoz, pero quizá esto podríamos encuadrarlo en una intervención más social, más inclusiva. 

La metodología de trabajo en estos centros se basa en nuestro sistema ECAM, que en gran parte creamos y perfeccionamientos en estos centros de adicciones: el Entrenamiento- Rehabilitación cognitivos basados en el ajedrez. 

Ya llevamos varios años aplicándola y se adapta extraordinariamente bien a las características de estos usuarios: ocho años ya en varios comunidades terapéuticas con una aceptación general: de hecho, en varios centros no se entiende ya que no exista el taller de ajedrez (de ECAM) como parte de la rehabilitación de estas personas, en el sentido de a través de ella, recuperar funciones cognitivas (atención, memoria, razonamiento) debilitadas por el consumo de sustancias. 

Recuperar lo máximo posible estas funciones, se traducirá directamente en mayores posibilidades de abandonar el mundo de la drogadicción. Os enlazo ya el reportaje: 

https://elpais.com/deportes/2019/07/10/la_bitacora_de_leontxo/1562738298_216694.html

viernes, 26 de abril de 2019

Recibido por la Delegada del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas PNSD

El pasado miércoles día 24 de abril asistí en Madrid a una reunión con la Delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD), María Azucena Martí, para explicarle el programa de adicciones que llevamos a cabo en diversas comunidades terapéuticas de Extremadura, dentro de los programas de Intervención en Conductas Adictivas, financiados por el SES. Para quienes sean legos en la materia, o simplemente para aclarar, una comunidad terapéutica hace referencia a los centros para personas adictas que quieren abandonar el uso de las drogas.

Es un programa que hemos creado en Extremadura (región de España situada al suroeste), y que hemos denominado ECAM (Entrenamiento cognitivo a través del ajedrez). Lleva algo menos de diez años de funcionamiento y lo hace de una forma extraordinaria; de hecho, se ha establecido como taller obligatorio en la única comunidad terapéutica (CT) de titularidad pública, la CT La Garrovilla, de la ciudad de Mérida, y los usuarios de esta CT están encantados de tomar parte en ella, porque sienten que a través de ella, recuperan mucha de la capacidad cognitiva (de atención, de memoria) que han perdido a lo largo de los años por abusar de las drogas. 



Todo esto se lo explicamos a la Delegada del Gobierno, le explicamos también que formamos a través de nuestra Plataforma de Enseñanza a Distancia a muchas personas en esta metodología, que ha cambiado los clásicos ejercicios de ajedrez de "juegan blancas y ganan", "negras dan mate en dos jugadas", "juegan blancas y ganan calidad", por ejercicios (también utilizando el tablero y las piezas de ajedrez), de atención focal, de atención sostenida, de memoria demorada, de funciones visoespaciales...



Hablaré más de esta metodología y de su aplicación en adicciones más adelante. Ahora es el momento de congratularme de que la más alta instancia del tratamiento de las adicciones a nivel nacional, ha escuchado de primera mano nuestro método y se ha interesado muy sinceramente por éste, lo cual para nosotros (hablo en nombre de mi club, el Club Magic Extremadura Deportivo-Social), constituye una gran satisfacción. 


domingo, 9 de septiembre de 2018

Me trae sin cuidado la pasma, soy un menor

En uno de los tres centros de menores de cumplimiento de medidas judiciales por delitos en los que he estado, no voy a decir cuál, me di cuenta una vez claramente que había estado muy cerca de que un menor, con una envergadura tremenda y con unas manos enormes que parecían hechas de piedra, me propinara un puñetazo sin duda a la cara, y sin duda con toda la fuerza de que era capaz, que era mucha. De hecho, ya le dio un terrible mamporro una vez a un amigo suyo y después de dejarlo semiinconsciente lo apuñaló: por eso estaba en el centro. 

El ajedrez social, o el ajedrez terapéutico, no es ningún caminito de rosas . Hay quienes piensan que intentar modificar funciones mentales o estilos de pensamiento a través del ajedrez, es como entrar en un séptimo cielo donde los usuarios, los que sean, lo acogerán con aplausos y vítores de satisfacción.


Pues no. En un centro para jóvenes desempleados por ejemplo, donde enseñábamos estrategias para la búsqueda de empleo a través del pensamiento estratégico del ajedrez, una jovencita a la que se le pagaba además por asistir a la formación, pasados escasos diez minutos desde que empezamos a explicar de qué iba aquello, levantó la mano y sin cortarse un pelo dijo que ella era muy sincera y que pensaba que eso no valía para nada, y que se iba a echar a dormir. Y ni corta ni perezosa, se recostó sobre la mesa y se arrellanó entre los brazos para cumplir la amenaza.  

Indignado, se lo dije a la directora, pero me aconsejó que era mejor dejarlo. Que convenía no enfadar a los muchachos, que eran de armas tomar. Así que la dejé dormir en su rincón. Sin embargo aquello salió muy bien; tanto, que después nos volvieron a llamar dos veces más para dos grupos nuevos, con encuestas de satisfacción muy buenas. Pero el comienzo no fue precisamente apoteósico, como podéis ver. 

Como tampoco lo fue el primer día en un centro de adictos, donde mientras me presentaban al director del centro, me dijeron que me habían preparado la biblioteca, y que allí les habían dejado a los futuros alumnos todos los juegos de que disponían en la sala.  


Así que me fui ilusionado por trabajar por primera vez con drogodependientes... para encontrarme con que todos sin excepción, habían hecho caso omiso de los muchos tableros de ajedrez que había, y se hallaban ensimismados jugando al parchís, tanto, que me rogaron que dejáramos eso del ajedrez que era muy difícil y aburrido, y que jugáramos mejor al parchís, que era mucho mejor. 

Gajes del oficio. Pero después todo ha salido muy bien, nos mantenemos en todos estos centros y la metodología funciona de forma óptima: Reconvertir el ajedrez en una metodología que se adapta a los distintos ámbitos, proporciona muy buenos resultados.  


Con el chico este del que hablé al principio, que además esbozó una sonrisilla de condescendencia mientras sin duda meditaba si arrearme el puñetazo o no, hasta que lo disipó de dudas el vigilante jurado que se interpuso raudo y veloz entre nosotros, después entablé una relación extrañamente buena: de hecho, encabezó una recogida de firmas varios meses después, porque no había presupuesto para continuar con el taller de pensamiento estratégico, que era como ellos lo denominaban, y se las agenció para que se la hicieran llegar al máximo responsable de esa materia en la Junta de Extremadura.  

A veces las cosas, como veis, son duras. El título de este artículo hace referencia a una escena de una película francesa, en la que creo que aparecía Jean Reno, y de la que me acordé alguna vez cuando lo pasaba mal con los menores. La voy a contar, porque a mí por lo menos, me hacía soltar alguna sonrisa, infantiloide, sin duda, pero bueno, me levantaba un poco la moral al fin y al cabo. Voy allá:

Unos mafiosos, sumamente peligrosos y con aspecto nada tranquilizador, se bajan de su coche, un imponente Mercedes negro, para seguir a unos tipos; pero se olvidan de cerrar con llave y cuando apenas han andado unos pocos metros, dos niñatos se les han metido dentro, hacen un puente y se largan con el coche. 


El único coche que está en esa calle es uno de Policía que está allí aparcado, así que los hampones ni cortos ni perezosos realizan la misma operación que los menores, y se lanzan a perseguirlos. Al cabo de un buen rato, y después de una persecución donde el Mercedes acaba empotrándose entre dos contenedores, los jovencitos se salen con mucho recochineo y el más desinhibido le espeta al matón que tiene más cerca: "Me la suda la pasma, somos menores". A lo que para su desgracia, ese matón, de casi un metro noventa y una montaña de músculos a cuestas, le contesta, también con mucho desparpajo: "Me la sudan los menores, no soy de la pasma". Lo siguiente que se ve es cómo el tipo echa para atrás el enorme brazo para coger impulso. 

Después ya, cambiamos de escena y vemos a nuestros dos menores, llorosos, cabizbajos, molidos a palos y vendados, ambos con cada ojo a la virulé, poniendo una denuncia en la comisaría de Policía, y explicándoles al guardia que es que ellos pensaban que esos tipos eran de la Pasma...

Con el ajedrez social y terapéutico, afortunadamente, no pasan estas cosas de la peli. Estamos en veinticinco centros en mi tierra, Extremadura, y todo transcurre ahora como la seda, poca cosa que reseñar. 


lunes, 3 de septiembre de 2018

Número 26 de la Revista "Ajedrez social y terapéutico"


Enlazo un nuevo número de la revista "Ajedrez social y terapéutico", que tengo el honor de dirigir. Una publicación que comenzó hace algo más de cinco años, y que por lo novedoso, aplicaciones sociales y terapéuticas del ajedrez, era difícil predecir cuántos números sería capaz de aguantar.


Este es el número veintiséis, y me congratula mucho afirmar que la publicación goza de una salud de hierro. Los temas no se acaban, al contrario, y la lista de personajes que esperamos tener en portada no decrece, sino que por el contrario, en nuestra mente no hace más que aumentar. 

Beatriz Marinello, presidenta de la Comisión de Acción Social de la FIDE es nuestro personaje de este número para la entrevista y portada. 

Junto con Marta Amigó y Erni Vogel, dos de los grandes del panorama del ajedrez educativo, Juan Francisco García de la Banda, y su programa en La Palma o Beatriz González, psicóloga que explica su trabajo en el Club Magic Extremadura Deportivo-Social, son algunos de los protagonistas de este número. 

http://clubdeajedrezmagicdeportivosocial.es/wp-content/uploads/Revista_AST_Sept_2018_n_26.pdf



lunes, 27 de agosto de 2018

Profesionales (en la cárcel y en todas partes). Primera parte

Creo que para ser un buen profesional hay dos condiciones (habrá más, pero a mí estas me parecen muy adecuadas): ceñirte a tu trabajo, no entrometerte en el de los otros, y no ilusionarse (cognitivamente) en exceso. En el trabajo social creo que además hay que extremar las precauciones frente a esto.

En la película "En tierra hostil", galardonada con un Óscar a la mejor directora en 2010,  hay una secuencia que refleja muy bien lo que es ceñirte a tu trabajo y por qué no hay que inmiscuirse en el de los otros, por muy bueno que seas en el tuyo. 

pelicula militar 2017
Y es ésta: un psiquiatra, acuartelado en un campamento de marines en el peligrosísimo Irak de hace algunos años, se turba un poco cuando un soldado al que está tratando por un exceso de ansiedad, y que como todos, cada vez que sale del campamento se juega la vida, le reprocha que es muy fácil dar ciertos consejos y formulaciones amparado en la comodidad del recinto, donde apenas existe el peligro. 

El  psiquiatra se toma ese reproche en serio -reproche sin fundamento, porque zapatero, a tus zapatos-, y como es además comandante médico, se monta con el soldado en el blindado de patrulla al día siguiente, sin hacer caso al sargento que le advierte que mejor se quede en el cuartel, que para lo que van hay que estar muy preparados, o sea, que es cosa de profesionales.

Pocas horas dura vivo nuestro hombre. La patrulla se topa con un buen número de hombres y mujeres, con rebaño de cabras incluido, que bloquean una carretera: rápidamente y con estilo militar (o sea, con premura y sin muchas explicaciones), los marines se ponen a despejar aquello, pero el psiquiatra parece no darse cuenta de que no está en consulta, y se mete en medio de un grupo dando amables indicaciones, y empatizando, ya puestos, para que desocupen el lugar.

No atiende a los requerimientos de los marines, que ya en el coche le gritan que regrese rápidamente, que el peligro acecha. Se toma el hombre su tiempo, convence, y se van los iraquíes todos a una: no sin antes dejarse una inocente bolsa en el suelo, con una bomba camuflada que estalla y revienta al psiquiatra cuando ya, cumplida la tarea, iba a regresar al blindado. Nuestro buen y malogrado psiquiatra, desde luego, no se ciñó exclusivamente a su trabajo en absoluto.

Esto es ficción, pero sin duda es muy real. Lo que viene a continuación ocurre demasiadas veces, contando por Daniel Kahneman, el gran psicólogo Premio Nobel de Economía en 2002. Cuando éste era estudiante, le llamó la atención cómo uno de sus profesores, más bien mesurado, en una clase advirtió a los alumnos contra un personaje peligroso y tóxico, al que definió así:


"De vez en cuando encontrarán ustedes a un paciente que les contará una intrigante historia de múltiples errores en su tratamiento previo. Varios doctores lo examinaron, y todos les fallaron. El paciente podrá describir lúcidamente las razones por las que sus terapeutas no le comprendían, pero le dirá que enseguida se dio cuenta de que usted es diferente. Usted compartirá esa misma impresión, y quedará convencido de que le comprende y será capaz de ayudarlo".

Llegado a este punto, el profesor les advirtió: "¡No piensen en hacerse cargo de ese paciente¡ Échenlo de la consulta. Es probable que sea un psicópata y no serán capaces de ayudarlo¡".

No reparó Kahneman en esto hasta tiempo después, cuando encontró a más de un colega amargado que le contó lo mal que lo estaba pasando con determinado cliente  que había creído en él después de que muchos otros terapeutas le fallaran, y él también le estaba fallando al hombre... Interesado ya Kahneman en la cuestión, alguna destacada autoridad psiquiátrica le confirmó que la advertencia de su profesor era muy sensata.

Lo que aquel profesor  quiso enseñar es que había que tener mucho cuidado con lo que se sentía por el paciente: los sentimientos podían quedar fuera de control, y había que ser suspicaces con la atracción que podemos sentir por aquellos que exhiben una larga lista de tratamientos fallidos. Es una ilusión cognitiva (del pensamiento), donde nos convencemos, seguramente inducidos por la simpatía que alguien nos provoca, que somos capaces de hacer lo que otros muchos no pudieron.

El profesor de Kahneman habló del psicópata. El llamado encanto del psicópata no es una frase hecha que queda muy bien, es muy real. Sin catalogar a la ligera a nadie como psicópata (eso es una categoría muy poco frecuente), sí que hay que ser suspicaces, como advierte Kahneman, cuando trabajamos en determinados ámbitos, y eso lo contaré a partir de mi experiencia en las cárceles, en la segunda parte de este artículo.


jueves, 25 de enero de 2018

Ajedrez para el cambio en centros penitenciarios


En el año 2012 la Fundación Jóvenes y Deporte, patrocinadora de mi Club Magic Extremadura Deportivo-Social en bastantes proyectos sociales y terapéuticos, fue galardonada, junto con nosotros, con la Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario del Ministerio del Interior de España, por nuestro programa en dos cárceles (centros penitenciarios, en México y en otros países de Latinoamérica, reclusorios).

La verdad es que este programa desde que nació en 2009 fue un gran éxito, por el enfoque, por la implicación de mi club y de la Fundación (a mí personalmente me entusiasmó este proyecto social, fue uno de los primeros que dirigí) y por el gran apoyo de los responsables y funcionarios de las cárceles, excepcionales respaldando el programa. 

Y por supuesto, por la aceptación que tuvo y tiene por parte de los presos. Nunca hemos mostrado la Medalla y la carta de concesión, creo que es bonito hacerlo: 




Como podéis ver, ese es el secreto del "ajedrez transversal": aprovechar los beneficios del ajedrez, utilizado éste de cierta forma, no en el sentido de la enseñanza tradicional, para producir beneficios personales en los destinatarios. 

En los centros penitenciarios aprovechamos el pensamiento estratégico que proviene del ajedrez, los valores que pueden extraerse de él (el silencio, el respeto al rival, la cortesía, la espera de nuestro turno), incluso su faceta más artística (conocer artículos, frases brillantes, poesías, dibujos, fotos y pinturas), para promover el cambio personal. 

Esto es lo que, tras un pormenorizado dossier que preparamos, nos concedió este galardón del que me siento tan orgulloso. 

jueves, 18 de enero de 2018

Bobby Fischer, ¿aquél que estaba obsesionado con el ajedrez?


Como todo el mundo sabe, el legendario y admirado Bobby Fischer era un tipo que desde niño estuvo absolutamente obsesionado por el ajedrez. Como todo el mundo sabe. O como se repite continuamente, y a fuerza de ser repetida, la repetición se hace realidad. 

Me llamó la atención desde siempre el atractivo en todos los aspectos del Fischer de antes de su "desaparición", el Fischer que todos tenemos en la memoria: un tipo atlético, seguro de sí mismo, muchas veces rodeado de gente y sin ninguna actitud cohibida, un tipo además muy bien trajeado y con gran estilo en el vestir, en un deporte-juego que no se caracterizaba precisamente por la elegancia de sus practicantes... (Yo mismo, sin ir más lejos, llegué a ver en el Abierto de Sevilla en una de sus primeras ediciones a un ajedrecista profesional jugando en chaqueta, pero eso sí, una chaqueta que estaba encima del pijama completo. Un pijama azul clarito, con listas. Esto es excepcional, claro, pero sobre todo antes, un torneo de ajedrez no era precisamente el Salón de la Moda). 

¿Concuerda esto con el tipo que según es de rigor, estaba obsesionado con el ajedrez y vivía únicamente para este juego? Pues creo que no. Y se aduce a veces como prueba de su obsesión que abandonó muy pronto los estudios. Bueno, creo que por ejemplo, hay motociclistas españoles, de los mejores del mundo, que casi no habían empezado a andar y sus padres ya los subían en moto, que con catorce años abandonaron los estudios y no aparentan ser unos raritos ni nada parecido, más bien lo contrario.






Ahora, en los últimos tiempos, diez años después de su muerte, observo que están circulando fotos y vídeos de Fischer que me parece que pueden aclararnos mucho sobre el mito y sobre su verdadero estilo de vida. Y este Fischer que se deja entrever es un enamorado de los deportes, de la competición en general, de la vida al exterior con los otros y con la naturaleza, y muy, muy bien instalado en el mundo.

Está el Fischer que jugaba con entusiasmo en los recreativos, en las boleras, al tenis de mesa con un estilo envidiable (no son juegos precisamente de solitarios ni de obsesos), el Fischer que es un nadador consumado, el jinete que monta con estilo y se adivina amante de los caballos y de los animales... y aunque yo no he visto ninguna foto, parece ser que practicaba bastante el boxeo, y que no era un púgil flojo, precisamente.

Y como un típico hijo de los sesenta y más en el Estados Unidos de la época, escuchaba mucha música y se la tomaba muy en serio (tenía un repertorio de grupos favoritos muy sofisticado). Y además no comulgaba, como también era habitual en su generación, con los patrones más conservadores de la época. 

Para estar obsesionado con el ajedrez, no está nada mal tener tantos intereses en la vida y hacer tantas cosas. Quienes nos hemos movido en este mundillo creo que sin excepción conocemos a más de un "friki" del ajedrez, personas que sí que están absolutamente obcecadas con el tablero y las piezas. A mí Bobby Fischer no me los recuerda en absoluto.

Lo que sí parece muy claro es que Fischer  empezó a padecer un trastorno mental muy grave en determinado momento de su vida, que se manifestó con crudeza seguramente cerca de la cuarentena. Si habláramos de esquizofrenia, sus comienzos suelen situarse en la adolescencia o al principio de la edad adulta. Puede retrasarse más.

Las causas de bastantes de las enfermedades mentales graves no están nada claras, y en muchas de ellas, y probablemente en la que afectó a Fischer, hay un componente genético importante. Se empiezan a manifestar en un momento concreto por causas que tampoco están claras, aunque comportamientos tales como consumir drogas, demasiado estrés o una vida muy desordenada son factores que pueden influir para que la enfermedad se haga visible; antes, simplemente está latente. Pero no se puede ser nada tajante para hablar de una causa.

Estar demasiado obcecado con algo tampoco es una factor que se sostenga solo por sí mismo para explicar la génesis de un trastorno esquizoide, por ejemplo. Si volvemos a nuestro juego, es difícil encontrar a alguien que estuviese más cuerdo y que a la vez estuviera más obnubilado por el ajedrez que Mikhail Tahl, al que todos conocemos, aquel que dijo que si prohibiesen el ajedrez se convertiría en contrabandista. Con el añadido además de que no llevaba precisamente una vida muy saludable, sino más bien todo lo contrario. 

En mi país, España, se calcula que alrededor del 9% de la población convive con algún tipo de enfermedad mental -la OMS calcula que hay más de 20 millones de personas en el mundo que padecen algún tipo de esquizofrenia-. No es nada infrecuente, por tanto, padecer algún tipo de enfermedad mental. Y viceversa, el ser humano puede aguantar embates y vicisitudes tremendos sin que tenga por qué desarrollar ningún tipo de trastorno mental. Tampoco somos tan blanditos como ahora se presupone tanto.

Creo que con el gran Fischer, lo mejor es hacer como con otros grandes personajes, quedarnos con la parte más brillante que tuvieron. Y con él en concreto, no elucubrar demasiado acerca de los porqués (tras una apasionante y  extraordinaria vida) de su declive y de su triste final: seguramente sea demasiado complicado.  



martes, 9 de enero de 2018

Charla para Expochess


Tuve hace poco la oportunidad de hablar para ExpoChess, la organización del País Vasco que realiza una actividad transversal del ajedrez incansable y plena de éxitos, organizando torneos para niños a través de varios continentes, jornadas sobre Igualdad... Muchas iniciativas, novedosas, que entran de lleno en el campo de lo social y de mejora de la sociedad, y que, me alegro mucho por ellos, me consta que están teniendo indudable éxito.

Os dejo aquí este vídeo de YouTube, donde y desde Extremadura, hablo sobre lo que el ajedrez puede aportar a los niños, y también, verbigracia, lo que los niños que juegan al ajedrez pueden aportar a la sociedad.

https://www.youtube.com/watch?v=gH-9kDfUo3E





martes, 2 de enero de 2018

Ajedrez cognitivo

Diseñando formas distintas de "trabajar el ajedrez", siempre respetando nuestro juego pero introduciendo ideas que estimulen la creatividad y rompan un poco los automatismos, me he entretenido imaginándome disposiciones variadas (muy surrealistas a veces, muy tímidas algunas) que cumplieran solo dos condiciones:

1- Como he dicho, que respeten las reglas del ajedrez: ninguna pieza se moverá de forma distinta ni hay que aprenderse ninguna norma nueva. Solo aplicar las reglas del ajedrez.

2- Y la segunda, que no hubiera una jugada o una secuencia de jugadas claramente ganadoras (o de aplastante superioridad) para quien saliera.

Y lo demás, pues a tirar de imaginación, a romper los moldes, que cuesta mucho, y a divertirse. Pero, además, creo que tiene un interesante fundamento de aprendizaje, y también de estimulación mental: no se trata solo de jugar con las piezas puestas de forma "rara", sino de luchar contra los automatismos (la disposición habitual de las piezas, que nos lleva a actuar de cierta manera) y de improvisar (y crear) ante situaciones nuevas. Estas dos características, como mínimo.

¿Se imaginan un torneo a ocho rondas, en que cada una de ellas, se jugara con disposiciones -cada una distinta- de este tipo? Creo que se puede. Por lo menos, quince distintas he sacado ya, que por lo menos, sin un análisis tremendamente exhaustivo, cumplen con los dos parámetros que dije al principio.

En el torneo de Carnaval de mi tierra y de mi club, por lo menos lo propondré, a ver si tengo suerte y sale... Risas aseguradas, pero bueno, estoy convencido de que al final el torneo se lo tomarían  con mucha seriedad.

Yo creo que es más serio de lo que pueda parecer en un principio. Variaciones de este tipo, incluyo muchas como complementos en mi "Curso de Entrenamiento Cognitivo basado en el ajedrez" que oferta el Club Magic Extremadura para febrero. (Os pongo el enlace, por si os interesa http://clubdeajedrezmagicdeportivosocial.es/entrenamiento-y-rehabilitacion-cognitivas-basado-en-el-ajedrez/)

Ya adelanté dos de estos juegos en la entrada anterior de este blog "Ajedrez educativo y variaciones". Me lanzo con tres nuevos ajedreces:





















                         
¿Qué les parece?

Al primero, sin complicarme mucho, lo he llamado "Ajedrez alterado"; al segundo,  arriba a la derecha, "Ajedrez concentrado", y al que tienen aquí a la izquierda, "Superajedrez"

Ahí quedan, con alguno he jugado, y la verdad es que como mínimo, alteran un poco.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Eduardo Scala en la prisión de Badajoz

Hace algunos días tuvimos la oportunidad de invitar al poeta Eduardo Scala, enamorado del ajedrez al cual ha dedicado gran parte de su obra, a una sesión del programa "Nuestro ajedrez resinserta", en el Centro Penitenciario de Badajoz, que llevamos a cabo gracias a la Fundación Jóvenes y Deporte de nuestra Comunidad.

Nos gusta que lo que hacemos en Extremadura lo vea en vivo y en directo casi cualquier persona que tenga oportunidad, y así, hemos tenido la oportunidad de "entrar" en la cárcel a Leontxo García, a Scala, al Gran Maestro moldavo Dmitri Svetushkin, al Maestro Internacional Diego Adla... al Gran Maestro Pérez Candelario en muchas ocasiones y a algunos más que se me escapan. En un decir, lo de que se me escapan...

También han acudido psiquiatras, psicólogos, monitores, terapeutas, estudiantes de terapia ocupacional, de Psicología, monitores de ajedrez, a centros de mayores, centros de adictos o centros de discapacitados. La impresión que sacan todos es invariablemente buena, pero los usuarios de estos centros, en reciprocidad, creo que disfrutan casi más, y que extraen un provecho mayor.

Scala causó asombro entre los internos. Uno, la verdad, no está seguro nunca de cómo transcurrirán estas cosas, porque cuando se tiene estilo propio, ideas propias, se suelen salir las personas de los cauces trillados, que si no suelen ser muy brillantes, por lo menos cumplen con el expediente.

Con el poeta, en los prolegómenos antes de entrar en el reciento, albergaba alguna duda: ¿gustará esa profundidad? ¿No será una charla tan prolongada excesivo? ¿no será posible que alguien diga algo inconveniente y deje aquello una sensación algo extraña? Y es que habíamos puesto bastante ilusión y además habíamos publicitado mucho el acto.

Pero la cosa se disipó pronto, y de forma espectacular. Y encima empezó antes, en una anécdota que me pasó al principio, y que contaré al final. Presenté uno por uno a los internos, les mostré el sistema de trabajo que tenemos allí, del que están muy orgullosos todos, el Entrenamiento cognitivo a través del ajedrez, http://clubdeajedrezmagicdeportivosocial.es/entrenamiento-y-rehabilitacion-cognitivas-basado-en-el-ajedrez/ , y muy pronto Eduardo "se hizo" con el público.

No sé si fue la cadencia musical de la voz, la gravedad, la belleza de las palabras, el amor por el ajedrez, el respeto hacia todas y cada una de las personas... o todo junto. Pero es difícil describir el ambiente que se respiró.



Una hora y cuarto escuchando todo lo que decía el poeta, hasta que lo detuve para recordar que daban ya los cinco minutos del cigarro en el pasillo... Algo que nunca me hace falta recordar.

Después de esos minutillos, mi plan era que la segunda parte de la clase transcurrieran de la forma habitual, para que pudiera ver nuestro invitado cómo lo hacíamos. Pero, pregunté a los internos-alumnos si querían que siguiéramos, porque les veía las caras... y hubo unanimidad: seguiría hablando el invitado. Y bueno, terminamos como empezamos, con poesía, ajedrez y muy, muy buen rollo.