domingo, 3 de septiembre de 2017

Nombres de aperturas

Os enlazo en esta entrada una versión reducida de una de mis intervenciones en Canal Extremdura Radio, en el programa "Con el tablero por delante". Quienes queráis escucharlo, os indico el enlace al final.

Lo que quería transmitir, para todos los públicos, que son los que oyen este programa, entendidos o no en ajedrez, que en este juego, las cosas no son tan fáciles como parecen a primera vista...

Nombres de aperturas

Saber cómo se juega al ajedrez no es demasiado complicado, más bien es sencillo. Basta con saber cómo se mueven las piezas, conocer las reglas básicas del juego y ya sabes cómo jugar. Pero, jugar bien al ajedrez ya es más difícil.

Quienes han aprendido por su cuenta, sin libros, o juegan con los amigos o familiares sin haber pasado por clubes de ajedrez o aprenden con alguien que domine el juego, se halla en la categoría de quienes saben cómo se juega, pero difícilmente llegarán a la categoría de los que saben jugar bien al ajedrez. 

Y es que realmente el ajedrez ya es un juego que precisa que nos enseñen la técnica. Es igual que el tenis o el ping pong: si no nos enseñan cómo coger la raqueta con la mano, cómo colocar el brazo, o la pierna incluso para asestar determinados golpes, nunca inquietaremos a ningún jugador de cierto nivel; en ajedrez,  las piezas se pueden coger como se quiera, claro está, pero en los primeros movimientos del juego, un jugador más o menos experto percibe ya en las primeras jugadas si el contrario "sabe" de veras jugar al ajedrez.

O de una forma más entendible, si en realidad "solo sabe mover las fichas", hablando de un modo algo crudo. Y es que ya desde el principio esto se nota. ¿Por qué? se preguntarán muchos oyentes: al fin y al cabo, los caballos o las damas se mueven exactamente igual, ya sea al principio o al final de la partida.

Pues sí, se mueven exactamente igual, pero como en un ballet, los jugadores que tienen técnica, que han aprendido o han estudiado el juego, saben que hay determinadas series de movimientos, creados y consolidados por la práctica magistral de los Grandes Maestros y por el ajedrez de torneos, que se llaman aperturas o también defensas, que nos sirven para manejarnos en la partida de la mejor forma posible.

No son cosa de ahora las aperturas: por ejemplo, la Apertura Española tiene casi 450 años de antigüedad y se mantiene jovencísima hoy en día. Y digo esto, porque todavía se la encuentran posibilidades a veces inexploradas y se considera que es una apertura compleja, profunda y en la que hay muchas posibilidades de que haya una lucha feroz entre los dos jugadores. Porque además, y esto es algo bastante gracioso que los aficionados normales no pueden entender, dependiendo de la apertura que se escoja, una partida puede plantearse de modo agresivo, o puede ser una partida tranquila y en la que no pase casi nada.

Ejemplo de esta última es la defensa Petrov. A veces, con esta defensa que plantean las negras, en diez o doce jugadas ya se puede entrever que la partida va a acabar casi seguro en tablas si nadie comete un error disparatado.


Y es que, quien ha estudiado ajedrez, maneja el comienzo de las partidas de un modo muy superior al que ha sido autodidacta y no ha estudiado este juego. Porque quien sabe jugar, nos puede plantear una apertura Española pero también una Inglesa, una Berlinesa, una Italiana, una Polaca o incluso un Gambito de Dama. Y si se defiende, pues puede hacernos una Caro Kan, una Siciliana, una Francesa, una Aleckine, una India de Dama, una Eslava… Y claro, contra tantas cosas, la verdad es que hay que estar un poquito preparado. 

http://www.canalextremadura.es/radio/entretenimiento/con-el-tablero-por-delante

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